El 8 de octubre de 2026, la empresa canadiense General Fusion anunció un resultado «primero en el mundo»: su máquina había calentado un plasma por encima de 1 kiloelectronvoltio, unos 12 millones de grados. Dos días después, el Laboratorio de Física del Plasma de Princeton presentó un trabajo de sus físicos en Physical Review Letters que la prensa llamó enseguida un «atajo hacia la energía de fusión».
Las dos noticias son ciertas. Ninguna significa que vaya a haber una central de fusión dentro de pocos años. Para entender por qué esto se repite una y otra vez, ayuda imaginar el camino hacia una central como una escalera y preguntarse en qué peldaño está realmente cada titular.
Para qué quiere el mundo la fusión
La demanda de electricidad crece. En su actualización de mitad de año de 2026, la Agencia Internacional de la Energía (IEA) prevé que el consumo mundial aumente un 3,6 % este año y un 3,8 % en 2027. Entre las causas están la industria, los electrodomésticos, el aire acondicionado, los coches eléctricos y los nuevos centros de datos.
La fusión promete una fuente que no emite dióxido de carbono mientras funciona, que no depende del clima y que usa un combustible con reservas enormes: el deuterio se obtiene del agua. A diferencia de una central nuclear de fisión, la reacción no puede descontrolarse. Si se alteran las condiciones, simplemente se apaga.
Esa promesa explica por qué cada paso del sector llama tanto la atención. Y también por qué importa saber cuán grande es cada paso.
Cómo funciona la fusión
El Sol brilla porque los núcleos de hidrógeno se unen en núcleos de helio y liberan energía. En la Tierra, la reacción más sencilla une dos formas «pesadas» del hidrógeno: el deuterio y el tritio.
Hay que cumplir tres condiciones a la vez. El combustible debe estar muy caliente: unos 100 millones de grados, varias veces más que el centro del Sol. Debe ser lo bastante denso para que los núcleos choquen a menudo. Y hay que mantenerlo el tiempo suficiente para que la energía no se escape antes de que las reacciones la repongan.
Su producto, el triple producto, debe superar un umbral conocido como criterio de Lawson. Es la principal vara de medir del sector: una máquina puede batir un récord de temperatura y quedarse corta en densidad o en tiempo.
Hay dos formas principales de mantener un plasma así:
- magnética: atraparlo en campos magnéticos intensos (así funcionan los tokamaks y los estelaradores);
- inercial: comprimir con láseres una cápsula diminuta de combustible en milmillonésimas de segundo, para que se encienda antes de dispersarse.
También hay vías intermedias. General Fusion utiliza la fusión por blanco magnetizado: un plasma retenido en un campo magnético se comprime desde fuera.
La escalera hasta el enchufe
Esta es una secuencia simplificada de los peldaños que debe subir cualquier enfoque. Cada uno es mucho más difícil que el anterior.
| Peldaño | Qué significa |
|---|---|
| 1. Temperatura | El plasma está lo bastante caliente |
| 2. Lawson | Temperatura, densidad y tiempo bastan juntos |
| 3. Ganancia científica | Las reacciones liberan más energía de la que recibió el combustible |
| 4. Ganancia de ingeniería | Toda la instalación devuelve más de lo que toma de la red |
| 5. Funcionamiento estable | Durante meses, sin paradas y con su propio tritio |
| 6. Central eléctrica | Fiable y a un coste aceptable |
A octubre de 2026, nadie ha pasado del tercer peldaño, y solo una instalación ha llegado al tercero, en un sentido bastante particular.
Lo que demostró de verdad el NIF
El 5 de diciembre de 2022, la Instalación Nacional de Ignición (NIF) del Laboratorio Lawrence Livermore, en Estados Unidos, obtuvo por primera vez de la fusión más energía de la que los láseres entregaron al combustible: 3,15 megajulios frente a 2,05. Se llamó «ignición» y fue un logro científico real.
Desde entonces, el resultado ha mejorado. El récord es de 8,6 megajulios con 2,08 megajulios de energía láser, unas cuatro veces más, y se logró el 7 de abril de 2025. Hasta junio de 2026, el NIF había alcanzado la ignición 11 veces.
Pero hay un «pero» importante. Para producir aquel primer pulso de 2,05 megajulios, los láseres del NIF tomaron de la red unos 300 megajulios. Incluso el disparo récord devuelve solo un pequeño porcentaje de la energía que consume toda la instalación. Además, el NIF realiza estos disparos de uno en uno, con una larga preparación entre ellos, mientras que una central láser necesitaría, según los diseños habituales, unos diez disparos por segundo.
El NIF no se diseñó como prototipo de central: además de la ignición, gran parte de su trabajo sirve a la investigación para el arsenal nuclear de Estados Unidos. Demostró que el tercer peldaño es alcanzable. El cuarto es otro problema.
Los tres titulares de octubre en la escalera
General Fusion: peldaño 1. La empresa informó de una temperatura de los electrones de 1,1 keV en su máquina LM26. La medición se hizo junto con la Autoridad de Energía Atómica del Reino Unido (UKAEA), que construyó una pieza clave del sistema de diagnóstico, así que no es una comprobación del todo independiente. Se ha enviado un artículo técnico para revisión por pares, pero aún no se ha publicado.
«Primero en el mundo» tiene aquí un sentido más estrecho de lo que sugiere el titular. Muchas máquinas ya habían superado 1 keV: los grandes tokamaks alcanzan habitualmente temperaturas diez veces mayores. General Fusion es la primera solo entre las máquinas que comprimen el plasma lentamente.
Un reactor necesita unas diez veces más, que es el próximo objetivo de la empresa, sin fecha. Su primera central la prevé hacia 2035, pero es el plan de la propia empresa, no una estimación independiente.
Princeton: teoría, no experimento. El trabajo de Luis Delgado-Aparicio y sus colegas indica que, en un tokamak, puede convenir calentar primero el plasma y aumentar después su densidad, y no al revés. Por esa vía se podría llegar a la ignición con menos energía.
Pero es un cálculo, y los propios autores señalan sus límites. El enfoque no se ha comprobado experimentalmente; las máquinas actuales no alcanzan las temperaturas necesarias; y una impureza de wolframio de una parte por diez mil podría duplicar aproximadamente la presión necesaria. El trabajo precisa el mapa de la escalera; no hace subir a nadie por ella.
El programa del Departamento de Energía de EE. UU.: ladrillos de ingeniería. En un programa que paga a las empresas solo por hitos verificados de forma independiente, a Zap Energy le aprobaron dos hitos sobre condensadores, piezas que deben seguir el ritmo de pulsos de una central; el diseño de producción está previsto para 6000 millones de pulsos. No es una noticia sobre plasma, pero son precisamente estos componentes «aburridos» los que deciden si alguien llega al quinto peldaño.
Grandes máquinas y calendarios reales
El mayor proyecto del mundo es ITER, un tokamak internacional en el sur de Francia, en el que la Unión Europea participa a través de su agencia Fusion for Energy, con sede en Barcelona. Su calendario se revisó en 2024: la investigación científica empezará en 2034 y el funcionamiento con deuterio y tritio, en 2039. ITER aspira a obtener 500 megavatios de potencia de fusión a partir de 50 megavatios de calentamiento. Pero ITER tampoco producirá electricidad: es un experimento, no una central.
La empresa privada Commonwealth Fusion Systems está montando en Massachusetts un tokamak compacto, SPARC. Espera obtener el primer plasma en 2027 y, poco después, la ganancia científica. El calendario inicial hablaba de 2025. Si sale bien, SPARC sería la primera máquina magnética en el tercer peldaño. Por ahora, es una previsión de la empresa.
Por qué los «grandes avances» llegan cada año
Lo que sigue no son datos medidos, sino interpretación.
La primera razón es que el sector tiene muchos récords intermedios medibles: temperatura, duración, densidad, potencia de los imanes, el mejor resultado de un tipo concreto de máquina. Cada récord es real, y cada uno puede llamarse honestamente «el primero» si la categoría se define con suficiente precisión.
La segunda: distintos enfoques compiten en paralelo. Un récord de fusión por láser no dice nada sobre los tokamaks, y al revés. «Por primera vez se logró X» a menudo significa «por primera vez se logró X de esta manera».
La tercera: las empresas privadas tienen que demostrar avances. Programas de financiación como el estadounidense se basan expresamente en hitos. Es una disciplina útil, pero también premia las formulaciones llamativas.
Nada de esto significa que el sector esté parado. Avanza; simplemente, la escalera es más larga de lo que parece en los titulares.
Lo que todavía no sabemos
- Materiales. Las paredes de un reactor recibirán durante años el impacto de neutrones rápidos. Qué materiales lo resistirán, y durante cuánto tiempo, no se ha comprobado del todo. Para estudiarlo se está construyendo en Granada IFMIF-DONES, una instalación europea para probar materiales con neutrones similares a los de la fusión.
- Tritio. En la naturaleza casi no existe. Una central tendría que producirlo ella misma a partir de litio, y nadie lo ha demostrado aún a la escala necesaria.
- Funcionamiento continuo. Todos los récords actuales son pulsos, desde milmillonésimas de segundo hasta unos 22 minutos, el récord que logró el tokamak WEST en Francia en febrero de 2025. Una central debe funcionar durante meses.
- Coste. Aunque la técnica funcione, no se sabe si la electricidad de fusión podrá competir con otras fuentes.
Tres escenarios plausibles
Un camino lento, pero real. Una o dos máquinas alcanzan la ganancia científica antes de que acabe la década de 2020, aparecen centrales de demostración en la de 2030 y la fusión no tiene un peso apreciable en los sistemas eléctricos antes de la segunda mitad del siglo. Condición: los problemas de ingeniería con los materiales y el tritio se resuelven sin grandes sorpresas.
Funciona, pero sale cara. La fusión se vuelve técnicamente posible, pero queda como una fuente de nicho para países y regiones que necesitan especialmente una generación estable.
Retrasos. Los calendarios vuelven a correrse y la transición energética de las próximas décadas se apoya en lo que ya existe: renovables, almacenamiento, redes y centrales nucleares de fisión. La fusión sigue siendo la apuesta a largo plazo de la ciencia.
En todos los escenarios hay algo claro: la fusión no resolverá el aumento de la demanda eléctrica de los próximos 10 a 15 años.
Cómo leer el próximo titular sobre fusión
Cuatro preguntas que ayudan a ver cuán grande es el paso:
- ¿Qué peldaño es? ¿Temperatura, Lawson, ganancia del combustible o de toda la instalación?
- ¿Quién lo midió? ¿La empresa, un socio o un grupo independiente? ¿Hay un artículo revisado por pares?
- ¿Es un experimento o un cálculo?
- ¿«Primero» en qué categoría? ¿En el mundo o entre máquinas de un mismo tipo?
Preguntas para el debate
- ¿Por qué crees que nos atraen tanto las noticias de «grandes avances», incluso cuando el resultado práctico está a décadas de distancia?
- ¿Qué es más importante para la sociedad: una gran apuesta por la fusión o muchas soluciones más pequeñas que ya funcionan? ¿Se pueden siquiera contraponer?
- Si tuvieras que explicarle a un niño la diferencia entre «el combustible dio más energía» y «la central dio más energía», ¿qué comparación usarías?
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